sábado 12 de diciembre de 2009

Alimento para volar

viernes 11 de diciembre de 2009

más libros en córdoba


El amigo Carlos Ontivero trae un nuevo libro...

El jueves 17 a las 20:30 hs
en el galpón artística suburbana.colón 1283.
artistas invitados.


domingo 6 de diciembre de 2009

Lo compran todo hecho en las tiendas

—Bien quisiera —le respondió el principito, pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y
conocer muchas cosas.



—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen
tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!


viernes 4 de diciembre de 2009

Sueños de identidad

Sueños de identidad
(adelanto de "Rompecabezas")


El sueño se torna repetitivo, lo unico que alberga son esperanzas, las pesadillas prefieren presentarse durante la vigilia, con el tormento de la rutina, las ausencias y el despojo. Una y otra vez aclaro mi mente frente al espejo. Me miro crudamente y me pregunto quien es aquel que se encuentra en el reflejo. Acaso pregunto quien soy? No lo hago. Eso lo pregunto en mis sueños. Jamás busqué mi identidad durante las pesadillas. Durante esos tiempos críticos de realidad irracional actué instintivamente. Solo mis instintos develan quien soy. Así logre enamorarme cada vez que me brindaron carino. Asi pude aprender cada vez que me dieron la chance. Convirtiendo las pesadillas en sueños y encontrando el oro en el masacote de plomo. Jamas alquimista. Solo un simple optimista que convivió con el barro hasta mutarlo en arcilla.

Ahora, el pasado agobia al presente, lo inunda. Las voces llaman al sueño para evitar la esquizofrenia.

“De que sirvió cuidarte tanto de la tos?
No comas mas de lo que el medico indicó
Cuidar la forma por el que diran?
Y hacer el amor cada muerte de obispo”

El sudor descarta la fiebre y las bajas temperaturas congelan los dias. Encuentro cristales de felicidad reprimida, recluida en botellas de ginebra o de vino. Encuentro vacias las memorias legitimas y los cantaros de agua convertidos en vino. La gracia ha desaparecido, todo es frivolo, sin misterios y sin clima. Alguna vez me atrapo el laberinto de los números primos, la parábola efesia del oscuro; el príncipe segismundo y su sueño de esclavo, la flor de Hegel y los viajes de Gulliver. Hoy me enriedo en un juego de dados, me anulo ante la ley de la cábala y las máximas de Mallarme

“Jamas un tiro de dados abolira el azar”




Tino.

jueves 26 de noviembre de 2009

Arlt


Fragmento de "Prólogo a Los lanzallamas" de Roberto Arlt (1931).

(...)
Pasando a otra cosa: se dice de mí que escribo mal. Es posible. De cualquier manera, no tendría dificultad en citar a numerosa gente que escribe bien y a quienes únicamente leen correctos miembros de su familia.
Para hacer estilo son necesarias comodidades, rentas, vida holgada. Pero por lo general, la gente que disfruta de tales beneficios se evita siempre la molestia de la literatura. O la encara como un excelente procedimiento para singularizarse en los salones de sociedad.
Me atrae ardientemente la belleza. ¡Cuántas veces he deseado trabajar una novela, que como las de Flaubert, se compusiera de panorámicos lienzos…! Mas hoy, entre los ruidos de un edificio social que se desmorona inevitablemente, no es posible pensar en bordados. El estilo requiere tiempo, y si yo escuchara los consejos de mis camaradas, me ocurriría lo que les sucede a algunos de ellos: escribiría un libro cada diez años, para tomarme después unas vacaciones de diez años por haber tardado diez años en escribir cien razonables páginas discretas.
Variando, otras personas se escandalizan de la brutalidad con que expreso ciertas situaciones perfectamente naturales a las relaciones entre ambos sexos. Después, estas mismas columnas de la sociedad me han hablado de James Joyce, poniendo los ojos en blanco. Ello provenía del deleite espiritual que les ocasionaba cierto personaje de Ulises, un señor que se desayuna más o menos aromáticamente aspirando con la nariz, en un inodoro, el hedor de los excrementos que ha defecado un minuto antes.
Pero James Joyce es inglés. James Joyce no ha sido traducido al castellano, y es de buen gusto llenarse la boca hablando de él. El día que James Joyce esté al alcance de todos los bolsillos, las columnas de la sociedad se inventarán un nuevo ídolo a quien no leerán sino media docena de iniciados.
En realidad, uno no sabe qué pensar de la gente. Si son idiotas en serio, o si se toman a pecho la burda comedia que representan en todas las horas de sus días y sus noches.
De cualquier manera, como primera providencia he resuelto no enviar ninguna obra mía a la sección de crítica literaria de los periódicos. ¿Con qué objeto? Para que un señor enfático entre el estorbo de dos llamadas telefónicas escriba para satisfacción de las personas honorables:
"El señor Roberto Arlt persiste aferrado a un realismo de pésimo gusto, etc., etc."
No, no y no.
Han pasado esos tiempos. El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un "cross" a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y "que los eunucos bufen".
El porvenir es triunfalmente nuestro.
Nos lo hemos ganado con sudor de tinta y rechinar de dientes, frente a la "Underwood", que golpeamos con manos fatigadas, hora tras hora, hora tras hora. A veces se le caía a uno la cabeza de fatiga, pero…. Mientras escribo estas líneas pienso en mi próxima novela. Se titulará El Amor brujo y aparecerá en agosto del año 1932.
Y que el futuro diga.
Roberto Arlt